iPad Pro vs Surface Pro: la batalla
· Michel Aguilera

Puede parecer trivial, pero sí, me hice esta pregunta: ¿cuál de estos 2 productos puede responder mejor a mis necesidades diarias? Entre el producto de Apple y el de Microsoft, ¿cuál puede presumir de ser el más flexible, el más adecuado y también el más resistente (en cuanto a batería)? Vamos a intentar responder a esta pregunta a lo largo de este artículo, no solo comparando los 2 productos, sino aportando un enfoque muy práctico basado en mi experiencia con el uso de ambos tipos de dispositivo. Inmersión en el día a día de un nómada en busca del mejor dispositivo.
Me muevo… ¡Luego existo!
Fan de los productos Apple, pero también formador de Microsoft, tenía que hacerme una opinión real. Así que intenté comparar en mi uso diario cuál de los 2 dispositivos respondía mejor. Por un lado, un iPad Pro 10.5, con 256 GB de almacenamiento, WIFI; y enfrente, una Surface Pro Gen5, con 8 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento y un procesador Intel i5. Los 2 dispositivos están equipados con sus respectivos lápices (accesorios opcionales, para quien se lo pregunte). La Surface tiene una Type Cover con TrackPad y retroiluminación, que se conecta mediante un conector magnético especial. Para el iPad Pro, utilizo una funda con teclado de Logitech, mencionada en mi artículo anterior sobre el iPad Pro 10.5.

No se pueden comparar estos 2 productos sin mencionar sus respectivos sistemas operativos: iOS frente a Windows 10. Ambos tienen enfoques muy diferentes, tanto a nivel funcional como en la gestión de las actualizaciones (en iOS, aparte de la actualización periódica de las apps, hay pocos cambios del sistema operativo). En Windows 10, las actualizaciones de seguridad son mucho más frecuentes. A esto se suma la compatibilidad con la conectividad y el uso de elementos de terceros (un ejemplo flagrante: las impresoras). ¡Sí! Todavía uso papel de vez en cuando y ahí no hay sorpresas: en Windows 10 se puede conectar una impresora con mucha más facilidad (con el iPad, es imprescindible contar con compatibilidad AirPrint para conseguir algo equivalente).
En cuanto a la conectividad Bluetooth, no hay grandes diferencias (salvo si te gusta usar ratón). De uso nativo en Windows 10 (ya sea con el TrackPad del teclado o con un ratón emparejado por Bluetooth o por USB), este accesorio es menos fácil de usar con un iPad. A la hora de conectar uno de los 2 a una pantalla externa, nos encontramos por un lado con la necesidad de usar una plétora de dongles (esas pequeñas extensiones de hardware que permiten convertir la conexión según el tipo de clavija que haya que usar en tu sistema de visualización externo) y, por el otro, un único conector posible (Mini DisplayPort), con el que se pueden usar adaptadores universales. Y si se quiere hacer de forma inalámbrica, tanto el iPad Pro como la Surface recurren a soluciones propietarias: AirPlay en iOS y Miracast en la Surface. Pocos dispositivos llevan la función AirPlay integrada, y Miracast puede usarse mediante un dispositivo específico.

Si quieres hacer lo mismo con un iPad Pro, tendrás que usar un Apple TV (bastante más caro que el dongle Miracast). Pequeño vídeo explicativo:
Así pues, vemos que el precio también puede ser un factor importante, pero, una vez más, comparado con el precio de un Apple TV, la opción Miracast sigue siendo asequible.
En un uso más específico, se pueden comparar las versiones de algunos programas, sobre todo Office (presente en iOS y en PC). La versión para PC es más rica en funciones y en posibilidades de interacción. Aquí tienes un vídeo (en inglés) de una persona que habla de ello, basándose en el uso de OneNote, la herramienta de toma de notas de Microsoft.
Lo que me lleva a considerar la Surface Pro más flexible es sobre todo el Surface Dock que se ofrece para ampliar las capacidades de este PC/tableta. Pequeño vídeo (en inglés) que lo presenta:
Como puedes comprobar, esto convierte la Surface Pro en un auténtico PC de sobremesa, con una gran apertura a distintas conexiones y periféricos. Por el lado del iPad Pro, hay posibilidades mediante un dock similar.

Todavía como proyecto de Indiegogo, este concepto permitirá a los dispositivos iOS rivalizar con la Surface Pro en variedad de conexiones. Pequeña demo en vídeo:
En resumen, ¿cuál gana?
Hay que reconocer que, en cuanto a arranque y salida del modo de reposo, el iPad Pro sigue siendo imbatible. Su riqueza en apps disponibles en el App Store sigue siendo la referencia del mundo móvil, con un ecosistema reconocido. Si tus actividades en movilidad no requieren una estructura dependiente de otros periféricos y eres “full cloud”, entonces el iPad Pro podrá responder a tus expectativas. Si, por el contrario, tus necesidades van hacia una mayor apertura y el uso de “verdaderas” aplicaciones de escritorio, entonces pásate a la Surface Pro.
Recomiendo evitar las configuraciones de “gama de entrada”, que pueden decepcionar. Hay que prever como mínimo 8 GB de RAM, 256 GB de disco y, como mínimo, la versión con un Intel Core i5. Si tuviéramos que resumir esta experiencia: el iPad Pro es la tableta que quiere comportarse como un ordenador y la Surface Pro, un ordenador con aspecto de tableta. Los 2 dispositivos me han conquistado y consigo darles un uso diario a ambos.